COMPLICACIONES DEL PARTO
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Alicia Guntiñas Castillo
Médico Especialista en Ginecología y Obstetricia. Miembro de
Ecografista nivel 3. Miembro de
Cirugía Ginecológica General y Endoscópica (Laparoscopia e Histeroscopia).
Técnicas de Reproducción Asistida: IAC, FIV, ICSI, … Socio de ANACER
Consulta: Instituto de Ginecología y Medicina de
Cirugía: Clínica Cemtro (1º Cirujano), Ruber Internacional (2º Cirujano. Ayudante del Dr. Ordás)
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VERSIÓN PARA PACIENTES Y ESTUDIANTES
Las complicaciones que se pueden producir en el parto son en su mayoría indicación de cesárea. Pueden producirse alteraciones en el tono uterino (hipertonías) o en la frecuencia de la dinámica uterina (polisistolias) que mantenidas en el tiempo pueden provocar alteraciones en la frecuencia cardiaca fetal y obligarnos a realizar una cesárea urgente. En otras ocasiones un prolapso de cordón, una circular de cordón apretada o un pequeño desprendimiento de placenta nos pueden obligar a realizar una cesárea urgente.
Otras complicaciones que pueden ocurrir en el parto los desgarros cervicales, vaginales o perineales. Habitualmente son poco importantes y se suturan fácilmente. Los hematomas vulvovaginales leves son muy frecuentes y no precisan drenaje; se reabsorben espontáneamente. Cuando el hematoma es de grandes dimensiones puede ser necesario su drenaje quirúrgico y hemostasia del lecho sangrante.
Complicaciones mucho más raras son las lesiones vesicales, habitualmente en el transcurso de una cesárea, o la rotura uterina que es una de las complicaciones más graves que puede ocurrir en el parto. La causa más frecuente de rotura uterina es la dehiscencia de una cicatriz previa (por ejemplo, de una cesárea anterior) durante el periodo de dilatación y sobre todo, en el expulsivo. La incidencia global de rotura uterina es, aproximadamente del 0,05% de todos los partos. Su incidencia aumenta al 0,5% en mujeres con cesárea anterior, siendo mayor a mayor número de cesáreas. Cuando se produce una rotura uterina completa, se produce una hemorragia intensa que pone en peligro la vida de la madre y del feto. Una vez diagnosticada debe realizarse una laparotomía urgente para la extracción fetal inmediata y la valoración y tratamiento de la extensión de la rotura. En algunos casos será necesaria la realización de una histerectomía (extirpación del útero) para controlar el sangrado.
Otra complicación grave que puede ocurrir durante el parto o en el puerperio inmediato es la coagulopatía de consumo (CID). Debido a la presencia de sustancias tromboplásticas durante el parto y al aumento de la coagulabilidad del embarazo, pueden producirse pequeños microtrombos en la circulación periférica que consumen factores de coagulación y secundariamente favorecen la pérdida de sangre por otras vías: útero, epifisiorrafia, punción de epidural, etc. Llegado a este punto la actuación debe ser rápida y multidisciplinar, administrando a la paciente sangre, plasma, plaquetas, etc, para reponer los factores consumidos y conseguir que cese la hemorragia. En algunas ocasiones, se puede llegar a esta situación por inadecuada contracción uterina tras el parto (atonía uterina); en estos casos puede incluso ser necesaria la realización de una histerectomía urgente.
Otra complicación grave, afortunadamente muy infrecuente, es la embolia de líquido amniótico. Consiste en la penetración brusca de líquido amniótico, en cantidad abundante, en la circulación materna, provocando una obstrucción de los vasos pulmonares (embolia pulmonar). Además, por las propiedades procoagulantes del líquido amniótico puede desarrollarse una coagulopatía como la descrita previamente. La mortalidad puede llegar incluso al 80%.
Bueno, a pesar de esto, podéis estar tranquilas porque lo habitual es que no haya ninguna complicación, o sean leves.
